Ley de Crédito al Consumo: qué es y qué derechos protege

La Ley de Crédito al Consumo es la norma que protege a los consumidores cuando piden préstamos o créditos rápidospara uso personal. Esta ley garantiza la información clara, los límites al coste y derechos como el desistimiento o la amortización anticipada, muy importantes en asuntos financieros.
Tal y como recoge el BOE (Boletín Oficial del Estado), la Ley 16/2011 de contratos de crédito al consumo regula los créditos que se otorgan a personas físicas para asuntos personales nada que ver con relaciones laborales. El objetivo es siempre la protección al consumidor, evitar su endeudamiento y ayudarle a decidir con responsabilidad.
¿A qué créditos se aplica la Ley de Crédito al Consumo?
El punto de partida de esta ley se remonta a una adaptación de la Directiva 2008/48/CE del Parlamento Europeo. Esta directiva se aplicaba en toda la Unión Europea y sus puntos clave eran: evaluar la solvencia, regular el rembolso anticipado, velar por el derecho al desistimiento y establecer una fórmula para la TAE.
Esta Ley de Crédito al Consumo se aplica a créditos de 200 a 75.000 euros, ya sean préstamos personales, créditos rápidos, líneas de crédito o alguna financiación para consumos. Las hipotecas, los alquileres con opción a compra y aquellos créditos cuyos intereses no estén especificados quedan al margen.
¿Qué derechos reconoce la Ley de Crédito al Consumo?
La ley es un respaldo al consumidor en cuanto a sus derechos clave se refiere, entre ellos la posibilidad de desistimiento, el reembolso anticipado, la información clara… A continuación, se desglosan los aspectos que debes tener en cuenta para que operes con toda la tranquilidad.
Recibir información antes del contrato
Entender todo lo que vas a firmar de manera clara y comprensible es uno de los principales objetivos antes de formalizar un contrato. Para que el consumidor pueda decidir libremente y evitar sorpresas, en este documento, no debe haber duda alguna sobre estos puntos:
- Cantidad que se pide.
- Cantidad que se devuelve.
- Tipo de interés aplicado.
- Comisiones e intereses.
- Gastos adicionales.
- Plazo y fecha de devolución.
- Cuotas.
- La TAE.
Comparar ofertas
Es de obligado cumplimiento para todas las entidades crediticias informar sobre el precio del crédito aplicando la TAE. De este modo, se pueden comparar distintas alternativas crediticias, como pueden ser los bancos o Fintech proveedora de créditos rápidos. Comparar el importe que se pide con el que finalmente se devuelve es prioritario.

Derecho de desistimiento
Aunque se firme un contrato, todas las personas tienen derecho a cancelarlo sin justificar el motivo en 14 días. A esto se llama derecho de desistimiento y no puede penalizar bajo ningún concepto. Incluso si ya has recibido el dinero, solo debes devolver la cantidad y los intereses que hayas generado hasta ese momento.
Derecho a reembolso anticipado
Cuando solicitas un crédito, lo haces en un plazo concreto, pero si quieres cancelarlo antes, eres libre de hacerlo. Esto, además, reduce el coste de los intereses. Por ley, hay un límite en las comisiones para aquellos que quieran devolver el préstamo antes de tiempo. Así, se evitan penalizaciones exageradas.
Protección de prácticas abusivas
El Banco de España es el encargado de velar por el cumplimiento de las buenas prácticas para proteger al cliente crediticio por encima de todo. Para ello, vigila que se cumpla un trato transparente, justo y en el que se rectifiquen errores si los hubiera, como comisiones mal cobradas. La principal protección radica en:
1. Costes ocultos.
2. Publicidad engañosa.
3. Condiciones poco claras.
4. Información incorrecta o confusa.
Cómo afecta la ley al consumidor
Cuando se necesita dinero urgentemente, mucha gente echa mano de préstamos rápidos. Estos resuelven averías de la casa, gastos médicos inesperados, un problema con el coche o cualquier imprevisto de esos que desbarajustan el presupuesto de cualquier familia.

En estos casos, para muchos considerados como emergencias, los créditos cortoplacistas son una solución puntual. La Ley de Créditos al Consumo supone el colchón de seguridad necesario para respetar el precio, los plazos y, por supuesto, tus derechos como consumidor.
Cuándo sí y cuándo no compensa pedir un crédito
Como ya se ha mencionado, el crédito online debería considerarse como una herramienta puntual para hacer frente a ciertos gastos y no como una rutina mensual. Si se hiciera eso, puedes exponerte a un círculo vicioso de cantidades pendientes si no cumples con los plazos establecidos en contrato.
Pide un crédito si:
- No tienes otras opciones.
- Eres capaz de devolver la cantidad en plazo.
- Lo necesitas para un gasto puntual.
No pidas un crédito si:
- Ya eres deudor.
- Dudas respecto a su devolución.
- Lo pides para cubrir gastos habituales
En definitiva, si necesitas afrontar un gasto puntual y buscas una solución rápida y responsable, puedes pedir un crédito. Revisa siempre las condiciones, asegúrate de poder devolverlo en plazo y utiliza el crédito como una herramienta puntual, no como una solución permanente.