¿Puedo pedir un crédito con 18 años recién cumplidos?

La mayoría de edad no solo es un número. Cumplir los 18 años implica cruzar una frontera que se lleva tiempo esperando con ilusión. Cuando llega esa fecha tan señalada, se mira al mundo con otros ojos. Algunos lo hacen con cierta nostalgia y otros con ansias de libertad de lo que está por venir.
En España, los 18 suponen la mayoría de edad legal y te capacitan para multitud de derechos de distinto tipo. A esta edad, ya puedes votar, casarte, cambiar tus apellidos, firmar contratos, conducir, ir a la cárcel, comprar alcohol y tabaco, entrar en discotecas, trabajar… En definitiva, es decir “hola” a la vida adulta.
Si te preguntas: ¿puedo pedir un crédito con 18 años recién cumplidos?, la respuesta es que sí, aunque que te lo den dependerá de factores completamente ajenos a tu mayoría de edad. Antes de solicitar financiación, sea donde sea, es preciso que estés informado y, por supuesto, seas responsable.
Contratación de productos financieros
La mayoría de edad representa esa puerta que se abre a la contratación de productos financieros, lo que incluye los préstamos. Los más jóvenes a veces recurren a financiaciones exprés, como los préstamos rápidos para afrontar gastos urgentes o hacer compras que no pueden esperan.
Aun con la mayoría de edad, estos microcréditos necesitan unas condiciones mínimas que dependen de cada entidad. En el caso concreto de Avinto, es necesario tener la nacionalidad española o ser ciudadano de la Unión Europea. Para acreditarlo, es preciso disponer del DNI, NIE o la Carta Verde.
Requisitos mínimos
Aunque hay entidades que fijan la edad mínima a los 20 años para asegurarse cierta estabilidad, los 18 ya te capacitan para asumir deudas como parte de la vida adulta. Por lo general, los requisitos mínimos de casi todos los prestamistas son: residir en España, tener cierta solvencia económica y un historial crediticio limpio.

Algunas financieras rechazan a los clientes más jóvenes por ausencia de estabilidad laboral, razón por la que el hecho de que puedas pedir un crédito no significa que te lo den. En los bancos es más complicado que te concedan un préstamo a esta edad a menos que tengas alguien que te avale.
Alternativas al préstamo tradicional
Si no tienes quien te avale, el banco ha rechazado tu propuesta de crédito y no tienes amigos o familiares adinerados que te echen un cable, los créditos rápidos son otra opción. El abanico de empresas que se dedican a esto es cada vez más amplio, así que no te costará mucho encontrar tu preferida.
El proceso de solicitud de crédito es muy sencillo. Antes de nada, debes leer las condiciones de contratación, la política de devolución y las preguntas frecuentes. Solo con toda la información que implica el proceso, tomarás una decisión responsable. De no hacerlo, puede afectar tu futuro crediticio.
Cuando tengas bien asumida la información, solo debes crear un perfil en el área de cliente habilitada a tal efecto y pedir la cantidad que mejor te venga. Las empresas de créditos rápidos no ofrecen cantidades muy elevadas, así que no puedes pretender comprarte un coche con ellos.
Cómo aumentar la posibilidad de aprobación
Preguntarse si te darán el crédito que tienes en mente pedir es algo habitual. Si dispones de ingresos estableces, aunque no sean altos y sean temporales, aumentará la probabilidad de lo que aprueben, al igual que si no están incluido en los ficheros de solvencia patrimonial y de crédito (ASNEF, EQUIFAX...).
En resumidas cuentas, puedes pedir un crédito en cuanto cumplas los 18 años, pero no tienen por qué concedértelo. La clave está en cumplir con unos requisitos mínimos si lo solicitas en empresas de créditos rápidos y en demostrar tu solvencia si lo haces en una entidad bancaria.
Elijas la opción que elijas, revisa bien las condiciones de contratación de cualquier producto financiero en el que estés interesado. Solo de este modo, tomarás una decisión responsable y evitarás entrar en una espiral de deuda de la que es difícil salir. El crédito hay que devolverlo, esa es la premisa que debes asumir.