Testamento vital: cómo dejar bien atados los cuidados del futuro

La vida es un momento. Aunque pensar en ello no le agrada a nadie, lo cierto es que el escenario puede cambiar de la noche a la mañana. Un accidente, una enfermedad repentina… ¿Te imaginas ese día en el que no fueses capaz de tomar decisiones por ti mismo sobre tu propia salud?
Se vive planeando a largo plazo sin detenerse a pensar qué pasaría si no pudieras decidir tú solo cosas que te afectan. Anticiparse a eso no es señal de pesimismo; es responsabilidad y cuidar de uno mismo. Para eso está el testamento vital, o lo que es lo mismo, las voluntades anticipadas.
Hasta el día de hoy, has tenido bajo control todas las gestiones que te importan, ya sean financieras: pedir un crédito online, hipotecarse, financiar un coche, abrirte un plan de pensiones o de cualquier otro tipo, pero ¿qué pasaría con la atención médica en caso de enfermedad o incapacidad grave?
Voluntades anticipadas
Se entiende por voluntad anticipada a un documento legal mediante el cual se determinan qué tratamientos médicos quiere una persona aceptar o rechazar. Además, se incluyen decisiones como la donación de órganos, la elección de un representante para temas de salud o del lugar donde recibir tratamiento médico.
Este documento preserva el derecho de todo ser humano para decidir en temas relacionados con la salud independientemente de que pueda o no expresarse por si mismo. Hoy en día, son una herramienta imprescindible y una garantía que te evitará disgustos el día de mañana, tal y como informa desde la Fundación Eroski.
Objetivo de las voluntades anticipadas
Este testamento vital tiene un doble objetivo. El primero es evitar los problemas familiares si llega un momento crítico y el segundo es hacer más sencilla la labor de los sanitarios que te atiendan como paciente. Es importante dejar bien guardados los documentos y decirle a alguien de confianza dónde están por si acaso.
Existe un Registro Nacional de Instrucciones Previas que se sincroniza con los registros autonómicos, así que es posible consultarlos desde cualquier punto de España. El documento que se cumplimenta es la máxima expresión del respeto a la capacidad de decisión de una persona sobre los tratamientos que quiere o no recibir en un futuro.
Base legal
El testamento vital está reconocido por la Ley 41/2002 y asegura que toda persona, ya sea atendida en hospitales públicos o privados, se manifieste con antelación sobre los tratamientos o cuidados sanitarios que quiere recibir o en caso contrario rechazar en un futuro.

Además, también recoge toda la información que quiera dejarse sobre la donación de órganos y dónde debe mandarse el cuerpo después de la muerte. Para que tenga validez, el firmante debe ser mayor de edad, estar en plenas facultades y hacerlo de manera responsable.
En algunas comunidades autónomas tienen ciertas particularidades. Por ejemplo, en Baleares, Navarra, Valencia, Aragón o Andalucía es posible concederlo a los menores de edad si se han independizado y tienen ya 16 años. En Aragón, por su parte, pueden hacerlo los menores de 14 con el apoyo de sus tutores o padres.
Qué incluye
Lo cierto es que un testamento vital difiere mucho de una comunidad a otra. Aunque existan modelos orientativos, el contenido se puede adaptar y personalizar hasta ser algo único. Depende de lo que quiera la persona que haya decidido dar ese paso y, por supuesto, de su casuística.
Como ejemplo, el testamento puede centrarse en dónde se quiere recibir la atención médica o qué tratamientos no se está dispuesto a aceptar en el caso de una enfermedad terminal. Dependiendo de las creencias del firmante, se puede dejar aclarado si se quiere recibir apoyo espiritual.
Si se ha pensado donar el cuerpo a la ciencia, también es el lugar para dejarlo por escrito al igual que si se pretender donar todos o parte de los órganos. También es posible asignar a un representante legar por si llegara el momento de no ser capaz de expresar la voluntad por uno mismo.
Desde que entrara en vigor la Ley de la Eutanasia en España (Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo), el testamento vital es el mejor lugar para constatar que el paciente se acogería a ella en caso de necesidad. Para recibir la prestación de ayuda a morir, debe cumplirse con los requisitos médicos y legales.
Pasos para seguir
Para hacer un testamento vital es necesario dejar constancia ante notario con 3 testigos mayores de edad y en plenas facultades. Una vez formalizado, debe inscribirse en el registro pertinente de la comunidad autónoma en la que se esté. Este registro es gratis y puede hacerse online o en persona.
Nunca está de más darle una copia al médico de atención primaria y pedirle que la incluya en tu historia clínica, para que quede constancia oficial de tus decisiones. De este modo, la información podría compartirse con los familiares llegado el momento y evitaría malentendidos en situaciones delicadas
En resumen, el testamento vital te da el apoyo necesario cuando las fuerzas te flaquean. Es el pasaporte a la decisión que nadie quiere perder en un momento crucial de la existencia. Necesita planificación y una cabeza fría para poder hacer de las últimas voluntades una realidad.