Bono de alquiler joven: parche o solución

El alquiler sigue siendo un problema en España, especialmente para los más jóvenes. Las subidas de las hipotecas para el propietario, la imposibilidad de subir los arrendamientos acordes al IPC, la falta de vivienda pública o la escasez de ayudas del Gobierno son el caldo de cultivo de un problema que no parece solucionarse.
Pese a que hay comunidades autónomas menos tensionadas que otras, la verdad es que no hay ciudad del país que no se haya resentido con una desorbitada subida en los precios del alquiler. Pedir dinero a familiares, echar manos de los créditos rápidos o pedir todas las ayudas estatales habidas y por haber son el pan nuestro de cada día.
La emancipación ronda la treintena
La juventud española tiene un problema para independizarse que va en aumento cada año que pasa por la subida de las rentas de alquiler. En la actualidad, la edad media para irse de casa está por encima de los 30 años, 4 años más de la media europea. Buscar piso ha pasado de ser un sueño a la peor de las pesadillas.
Entre las ayudas disponibles en 2024-2025 se encuentra el Bono Alquiler Joven, una medida que ofrece 250 euros al mes durante dos años completos. El problema de esta ayuda es que, para muchos, es un parche y no una solución que acabe con el problema de raíz.
La insuficiencia de las ayudas directas
El bono de alquiler alivia, pero no resuelve, según consideraciones de la OCU. Además, la demanda de pisos para alquilar es tal que es imposible que cubran la totalidad. Tampoco contribuye a la bajada de precios de las viviendas, un obstáculo insuperable para muchos inquilinos.
La construcción de vivienda de protección oficial (VPO) está estancada. Los últimos datos recoger que durante 2017 y 2020, solo se construyeron 8.613 viviendas de VPO para ser alquiladas. Esta cifra es irrisoria si se compara con la demanda y, en definitiva, con las necesidades actuales.
Sin un plan de construcción y promoción de la vivienda social resultará imposible poner fin a una problemática que no parece contar con el suficiente esfuerzo público. Los grupos sociales más afectados, además de los más jóvenes, son como siempre los más desfavorecidos.

Problemas de gestión, otro factor en contra
Otro de los inconvenientes con los que cuenta el bono de alquiler es la gestión, más en concreto con los incumplimientos en los plazos de resolución de las solicitudes. Esto ha sucedido, tal y como dice el Defensor del Pueblo, en Galicia, Comunidad de Madrid, Andalucía y Región de Murcia.
En el caso concreto de Galicia, si una solicitud no tiene respuesta en 6 meses, se considera a todos los efectos como desestimada. Ese silencio administrativo causa incertidumbre entre la población más joven que espera con ilusión una resolución a su favor en el menor tiempo posible.
En Madrid, por ejemplo, aunque sí hay publicación con los beneficiarios, los pagos tardan mucho en hacerse ocasionando frustración y poniendo en peligro los contratos de alquiler. La administración se convierte pues en un obstáculo en lugar de algo positivo en lo que apoyarse con optimismo.
Qué más se puede hacer
El bono de alquiler es necesario, pero insuficiente. En este momento España pasa por una crisis habitacional sin precedentes que imposibilita el acceso a la vivienda de muchas familias, no solo los menores de 30 años. Fortalecer los servicios sociales, mover las casas vacías y construir viviendas de VPO son el punto de partida a la emancipación.
Movilizar viviendas vacías
En España existen 3,8 millones de casas vacías y movilizarlas con un entorno seguro para el propietario podría ser un punto de partida para una solución a corto plazo. La dificultad radica en que no hay seguridad jurídica ni garantías, lo que ha causado el efecto contrario y ha favorecido la falta de oferta.
Este parque inmobiliario es un activo importante que está desaprovechándose. Ayudaría simplificar los desahucios cuando hay impagos y crear seguros públicos de alquiler para poder contar con todas esas viviendas vacías. Mientras tanto, las dificultades para encontrar piso siguen siendo las mismas.
Acciones complementarias
La organización de consumidores tiene claro que el bono de alquiler no es la única solución, aunque alivie un poco la carga económica. El problema, que es estructural, sigue ahí y para resolverlo sería preciso aumentar la vivienda social con un plan de construcción generoso que no está en ningún plan.
Además, sería importante llevar a cabo reformas legales que den seguridad al propietario. De ello depende que pongan sus casas en el mercado para favorecer el alquiler, pero deben contar con cierta seguridad jurídica hasta ahora inexistente. Sin estas reformas legales, la disponibilidad de viviendas se complica.